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Acto de Homenaje a Claudio López Serrano (Liga Española de la Educación)

Intervención de Luis Palomo: compromiso con la Escuela Pública

El homenaje a a Claudio López Serrano fue organizado por la Liga Española de la Educación. En él intervino Luis de Palomo Blanco (Concejo Educativo) hablando sobre el compromiso por la Escuela Pública que Claudio tuvo.


Como este homenaje se hacía desde la participación de las diferentes organizaciones por donde Claudio había pasado y dejado su poso, faltaba este bloque que, realmente no es de organizaciones, es de compromiso.
Y en este bloque cuadra desde cómo se sentía y vivía como maestro, siempre insuficientemente glosado, pasando por la estampa del cartel, en donde se le ve con las niñas y niños de la Casita de aquí al lado, en la Rondilla y que lleva su nombre y, cabe también su proyección política y social inseparable de su dimensión humana. Precisamente en él, como pilar de su ser humano, estaba la defensa de la Escuela Pública, como escuela única, para todas y todos, como escuela ligada a la realidad para formar futuras ciudadanas y futuros ciudadanos entroncados en la sociedad de forma crítica, en base a saberes científicos y humanistas, laica, por lo tanto,… En definitiva en donde todas y todos quepan, convivan y salgan adelante, …como base para la construcción de una sociedad democrática por participativa, justa, solidaria,… socialista?, republicana?, las dos cosas?.

Porque es lo que movía a Claudio en este y otros compromisos.

Recuerdo que, cuando en la Plataforma por la Escuela Pública de Valladolid, había que elaborar folletos, hojas informativas o comunicados, Claudio siempre estaba dispuesto, y a mi me parecía imprescindible su presencia y me tranquilizaba a la vez, porque garantizaba con criterios de contenido, con la corrección lingüística a nuestras deficiencias de formación, y con la habilidad del maestro para resaltar aspectos claves que facilitaran la lectura, la comprensión y, en definitiva, que hiciera llegar mejor la información y el mensaje.

Recuerdo que, preocupado como estaba por la participación, en una campaña de matriculación en la Escuela Pública, nos ayudó a redactar:

“la participación es la clave para que todos los sectores de la Comunidad Educativa, materialice un proyecto que de respuesta a las necesidades educativas reales de vuestras hijas y de vuestros hijos, para conseguir futuros ciudadanos preparados y comprometidos con la sociedad”.

Y cuando hablaba de la participación lo hacía desde dos vertientes en las que estaba implicado:

la participación de las madres y de los padres en el proceso educativo de los hijos, por lo que no solo se refería a la participación formal, tantas veces arrinconada en los Consejos Escolares, de poca autonomía y poder de decisión. Por eso, como maestro, practicaba la relación con los padres y con las madres y, por eso, estuvo presente de forma efectiva y fue un puntal en la FAPAVA, como experto y responsable de aspectos ligados a E. infantil y primaria, a la orientación y a la formación.

La participación – también decía en uno de los escritos que utilizamos para la campaña de matriculación-, es la forma metodológica que sustenta el proceso de aprendizaje, que favorece la interacción entre el alumnado, el profesorado y el entorno social”. Y agregábamos: “Y la heterogeneidad en el aula es imprescindible para favorecer los intercambios propios de una educación en la diversidad, para una sociedad realmente democrática, y para la compensación de desigualdades”.

Y hoy, seguro que comentaríamos con él: Todas estas cosas son las que tiene que realmente tienen que ver con la convivencia y el conflicto en las aulas, porque cuando se lleva a cabo una enseñanza para unos pocos, donde la gente no se ve con un hueco para estar a gusto, salta el conflicto y, solo se ofrece como solución, y algunos reclaman, una gorra de plato para el profesorado, eso sí, con galones bien visibles.

Creo que estas enseñanzas, que siempre matizaba con acierto, y que tiene sus raíces en el legado de la Institución Libre de enseñanza y en el impulso dado a la enseñanza en tan poco tiempo durante la República, lo tenía muy en cuenta en el día a día, para la educación de sus alumnas y alumnos, para la transformación de la escuela por dentro y como pilar para hacer efectiva la enseñanza para todas y todos. De hecho no podía estar al margen de los movimientos de renovación pedagógica que en Castilla y León, se llama Concejo Educativo, y que, desde los años 70, recogimos aquella antorcha truncada en el 39.

FAPAVA, Concejo Educativo y la Liga, pertenecían a la Plataforma por la Escuela Pública, en donde confluíamos con los sindicatos y partidos de todo el espectro progresista, además de la Fed. de VV, Alternativa Universitaria y sindicatos de estudiantes cuando funcionaban.

Plataforma en donde compartimos durante más de 10 años, trabajo y sudor en la defensa de lo público, de lo laico, de lo integrador y solidario, .. como base para otro mundo posible.

Plataforma que nos brindó la oportunidad de conocernos más de cerca Claudio y yo, como conocernos tanta gente de otras organizaciones, en donde descubríamos el potencial humano que hay en todas ellas y las posibilidades de entendimiento.

con el criterio compartido de que el trabajo unitario era necesario para avanzar hacia una sociedad distinta
y que requería dejar los zuecos a la entrada, sin renunciar a las posiciones políticas, pero respetando todas las ideologías, con la generosidad que ello requiere.

Esa generosidad que Claudio tenía y que se complementaba con su opinión reflexiva y sus saberes transmitidos con sencillez y claridad.

Por diferentes motivos esa Plataforma se debilitó y, después de campañas y movilizaciones por una escuela laica, hoy tiene su continuidad en el “Movimiento por la Escuela Pública, Laica y Gratuita”, recuperando, entre otras acciones, la celebración del día de la E.P.
Desde esa Plataforma promovimos movilizaciones muy importantes: Desde las exposiciones que aglutinaban a más de 3.000 personas, hasta la cadena humana que conseguimos configurar con 10.000 personas que unían el García Quintana con el Monasterio de Vega del Prado, la Consejería de Educación, reclamando unas transferencias dignas.

Pero me voy a detener en el día de la EP del año 2000, en el que más de 6000 personas salimos a la Claudio._PlataformaI.jpg calle reivindicando “Los fondos públicos para la escuela pública”.

En la pancarta estaba Claudio y Pepa Catón, en tantas faenas juntos, por la Liga, y tantas otras personas que compartimos con Claudio el trabajo en la Plataforma.

Y en esa pancarta también iba Gustavo Martín Garzo, el que escribió y leyó el manifiesto ese año. Un año en donde se habían multiplicado los conciertos educativos dentro de la tendencia neoliberal, coincidente con los intereses de la iglesia, de meter la pala privada en los fondos públicos en este país. En Castilla y León se destinaban ese año 26.000 millones de pesetas a financiar los centros privados.

Al comentar ese manifiesto, destacábamos:

Refiriéndose al reciente reconocimiento del niño en la historia, y de sus derechos por fin alejados de la explotación infantil en este país: “Nadie puede discutir el papel que ha representado la escuela pública en este proceso. Tampoco el esfuerzo al que se han visto obligados a hacer varias generaciones de maestros, en pos de lograr una enseñanza que no se dirija a un niño especial, sino al único niño.” (en referencia a la escuela única)

Nos identificábamos cuando alertaba de que ese logro podría venirse abajo con las medidas de apoyo a la privada: “Nos reunimos aquí para manifestar nuestra oposición a tales proyectos. El dinero de todos los españoles no puede ir a lugares donde tienen un concepto exclusivista de la educación. Y solo la enseñanza pública y laica, ofrece garantías de que todos son aceptados en sus escuelas,… no en función de sus apellidos, sus creencias o su capacidad…. Y seguía: Primero, porque su espíritu no es competitivo y su misión es estar al lado de los más desfavorecidos; segundo, porque la enseñanza pública no persigue acaparar parcelas de poder, sino hacer del niño un miembro activo de la sociedad y lograr así para él, un mundo más justo y equitativo.”

Muchacho, me decía, destaca eso. Y esto es lo que he hecho hoy: Destacar cosas del pensamiento compartido que guiaba el compromiso de Claudio con la Escuela Pública.

He hecho la tarea, Claudio. Y ahora, maestro, un aprobadillo.

VIVA LA ESCUELA PÚBLICA.

Homenaje a Claudio