Comprar adecuadamente para alimentarse equilibradamente. Crónica del 21 marzo 2018

La alimentación  es un tema importante educativa y socialmente hablando. Desde la escuela y desde la sociedad debe hacerse un trabajo formativo sobre la misma. La Tribu Educa (  con la colaboración de FAPAVA y el AMPA García Quintana) organizó una charla para la que contó  con Beatriz Buitrón Álvarez, especialista en Seguridad Alimentaria y Calidad en Sector Alimentario.

Contacto  sobre este tema y otras de “Tribu Educa”: latribueducaconcejoe@gmail.com

Beatriz Buitrón Álvarez, habló de pautas alimentarias y también de sostenibilidad. Comer equilibradamente y procurar la sostenibilidad ecológica son dos conceptos, continuaba diciendo, muy entrelazados.

A lo largo de la misma, en los comentarios que aparecían pudo verse la importancia de la educación (dentro y fuera de las aulas) respecto a un tema como este.

Queremos recoger aquí lo fundamental de lo que allí se dijo  como forma de disponer de una información que sirva para educar y educarnos. Debiera llegar a ser la alimentación parte del currículo  general del alumnado y serlo de forma cercana, vital y también crítica para  entender y distinguir lo real y lo falso en los  mensajes que se están trasmitiendo tanto en tiendas como en publicidad.

Tras la información de la charla de Beatriz se recoge el decálogo que marca algunas pautas para la educación alimentaria en centros educativos y familias. Se basa en las  aportaciones  hechas por la ponente, alguna recogida entre las personas asistentes y las  que ha aportado la Tribu Educa de Concejo Educativo de CyL

LA PONENCIA : comprar adecuadamente, para alimentarse equilibradamente

¿Comemos bien?

Comenzó Beatriz haciendo  una serie de preguntas,  para que el público pudiera interrogarse sobre su alimentación. Estaban extraídas de la “web erosky consumer (suele ser fiable, decía, con información dada por nutricionistas )  y que pueden encontrarse en la presentación utilizada.  En muchas ocasiones las personas pensamos que comemos bien, añadía. A veces, solo vemos los fallos a partir de datos fiables que encontramos en nuestras contestaciones a un cuestionario así.

En la enumeración de dichas cuestiones  sacó a la luz algunos comentarios respecto a la dieta en nuestro país. Por ejemplo el exceso de  productos cárnicos  procesados (embutidos, salchichas, hamburguesas…) que solemos considerar normal. O también la dificultad que se solía encontrar en comer esas cinco porciones de fruta,  verdura  fresca u hortalizas al día, cuando  existe un número muy grande de productos que entran en esa categoría.  Comentó en tercer lugar la poca importancia o rechazo que se da a la ingesta de legumbres y frutos secos, pensando  que tienen una gran poder calórico, pero olvidando  el gran beneficio que produce por el tipo de grasa que aportan los segundos o los componente en proteínas y otros  aportes alimenticios de ambos (para dieta cardiosaludable por ejemplo). No se suele pensar en priorizarlos cobre el consumo de productos de origen animal también muy calóricos. Otro gran mito de la dieta que recogía en el cuestionario es el del consumo  de bebidas alcohólicas. Se suele pensar en vino y cerveza como excepción y no es cierto, decía, el consumo de alcohol es perjudicial siempre y debe limitarse. Un quinto aspecto  que comentaba Beatriz  en este cuestionario  era el de la creencia en “dietas milagro”. Decía que hay que desconfiar de ellas por principio. Consiguen adelgazamiento de muchas formas pero, siempre desequilibrando la dieta que debemos tener (exceso de proteínas o de hidratos, etc.) El ultimo aspecto que comentó en este apartado era el de la desconfianza que debemos tener frente a los productos precocinados, a pesar de que cada vez sean más frecuentes. Suelen tener estos un exceso de azúcar (generalmente refinada) o de grasas  no recomendables. Por ejemplo el aceite de Palma, usado por su precio y la facilidad para una conservación prolongada pero  bastante negativo para la  salud y desastroso ecológicamente ( se está talando selva para cultivarlo)

Alimentación infantil

Quiso Beatriz pararse en este apartado por cuanto es una preocupación específica  del que depende la salud de la población en España en el futuro y por tener mayor sensibilidad en esa edad a los desequilibrios a los que se les  pudiera someter. Por otro lado en la etapa infantil se aprenden y se adquieren los hábitos para toda la vida.

En España existe, ahora mismo, comentaba, un índice de obesidad infantil de los mayores del mundo. Eso nos traerá consecuencias  de salud a corto y medio plazo.

De una forma general, en este país, decía Beatriz, se da mucho  azúcar  en la infancia  y muy pocas fruta, verduras, hortalizas, así como  muy poco cereal integral. El cereal integral, añadía, no solo sirve para regular mejor el tránsito intestinal. Lo más importante es que la “cascara” que no se le quita hace más costosa la digestión de los azúcares por lo que se acumulan menos en el cuerpo. Para eso, decía, hay que tener cuidado de que sean realmente productos integrales  y no que sea, por ejemplo, harina refinada a la qu se le añade salvado .

Alimentación saludable

Para mostrar la composición de la misma Beatriz enseñaba el gráfico que se recoge en la   presentación: “el plato de Harvard” .  En él se ven los % de cada tipo que tipo de componente debe tener. Era, decía, bastante más completo y fácil de “controlar” que las pirámides de alimentación hasta ahora utilizadas. Por ejemplo estas no distinguen, proseguía, entre cereales integrales o “blancos”; no diferencian bien verduras y hortalizas; incluyen el azúcar con los Hidratos de Carbono  y no diferencia bien los aceites.

Al comentar el gráfico , hizo algunos comentarios sobre los diferentes apartados que en él aparecen. Por ejemplo que en el apartados de aceites los dos más saludables eran Oliva y Colza (a pesar de que en España está prácticamente extinguido su uso a partir del fraude que existió); que el “plato” propone limitar la mantequilla, teniendo en cuenta los países que la utilizan mucho en la cocina. Comentaba también  que su uso es más saludable que la margarina pues aquella posee grasas más saludables ( las de la leche) y la margarina ,  a pesar de que sea vegetal,  se somete a hidrogenación y ,por tanto a saturación de las grasas que lleva, para que sean más estables. En las proteínas diferencia “el plato” entre pescados o carnes (e incluye la limitación que deben tener,  especialmente las rojas) pero también incluye legumbres ( cuya proteína se hace completa añadiendo , por ejemplo, arroz) y frutos secos . Recomienda “el plato” agua para beber (o infusiones o café, pero sin azúcar, pues  siguen teniendo una gran proporción de agua).  En “el plato” aparecen las recomendaciones para cada día: lácteos, quesos (aunque en ese caso no diferencia)

Mostró después el plato Harvard infantil (solo se suele encontrar en inglés) en el que se indica qué es saludable y no saludable en la infancia. Por ejemplo: evitar bollería industrial (incluidos galletas o cereales) , limitar los zumos en vez de fruta (incluidos los naturales en que separados pulpa y líquido y potenciamos mucha más concentración e azúcar), evitar yogures azucarados o con añadidos, ir limitando poco a poco el pan blanco que no posee fibra, y los productos cárnicos procesados (salchichas , hamburguesas, embutidos…)

Saludables y sostenibles

En general, decía Beatriz, una dieta más saludable es también ecológicamente más sostenible. Añadía algunos casos. Por ejemplo, decía,  un chuletón animal, de carne roja, por una lado supone una huella ecológica importante , especialmente si se trata de ganadería intensiva. Por otra, necesita para que se produzca una gran cantidad de cultivo de cereales, es decir un gasto energético mucho mayor que un kilo de producto vegetal. Estamos alimentándonos del siguiente eslabón de la cadena.

También hacía referencia a   los productos muy elaborados. De una forma general, cuanto más procesado, decía, más daño ambiental se produce.  Hay excepciones. Por ejemplo  las conservas que alargan la vida útil del alimento  sin añadir nada especialmente (excepto aceite u otros elementos  naturales) o el tratamiento térmico de la leche.

De una forma general es ecológicamente conveniente tomar alimentos frescos. Hay que tener en cuenta, eso sí, que  algunos   tratamientos hacen de los alimentos algo seguro, por ejemplo para evitar brucelosis o botulismo .

Compra saludable

El siguiente aspecto en el que se adentró Beatriz Buitrón  fue en aquellos relacionados con la compra de alimentos.

Comenzó comentando la  necesidad de  saber leer una etiqueta.  La información que debe recoger de forma obligatoria está puesta el día desde diciembre de 2016, decía. En ella deben aparecer los alérgenos,  los ingredientes en general y específicamente  algunos de más interés  como tipos de aceite o la sal o azúcar añadido. También debe hacerlo  el valor nutricional, referido a 100g o 100ml para no deformar los datos (por ejemplo por ración sería muy subjetivo). También debe decir su origen (cuanto más cercano será mejor),

Qué debe mirarse en una etiqueta:

Es complicado para cualquiera leer cada etiqueta completa y analizarla. Nos haría imposible hacer una compra ágil al ritmo  en que solemos estar en tiendas y supermercados,  Beatriz señaló qué aspectos debe fijarse la atención,  para, desde el principio poder o no dudar de un producto que se va a comprar.

En primer lugar, decía, es conveniente fijarse en los ingredientes (quizá es lo más importante). Beatriz uso una diapositiva en que se va tomando decisiones de compra  en función de estos datos:

–  Cuando un producto tiene más de cinco componente, suele ocurrir que ha sufrido muchos procesos de elaboración y suele no resultar sano.

– Si  aparece el azúcar entre los tres primeros posiblemente tenga mucha cantidad añadida (teniendo también en cuenta que a veces se ponen diferentes tipos de azúcar en vez de poner la cantidad global). Una etiqueta tiene la obligación de poner los ingredientes por orden de cantidad y el primero debe coincidir con el nombre de producto. Por ejemplo, decía, un “cacao”  que, con dos componentes, pone el primero el azúcar es que tiene más cantidad de esta que de aquel. Eso, aunque no especifique la cantidad, añadía, pues solo tiene la obligación  de poner el % del producto que da nombre .  Si, por ejemplo un “cacao” , con dos componentes, pone 48% de cacao, el resto ya se sabe lo que es.

– Detenerse a ver si tienen algún componente negativo , como el aceite de palma (no solo nutricionalmente sino que con su cultivo se está provocando la tala de selva amazónica )

– Observar algunos números que le confieren  características negativas, como  tener  más de  5% de azúcares añadidos,  más de 1g de sal, menos de un 5% de fibra. También otros  relacionados ya  con el valor nutricional como que aporte  más de 225 calorías  sin  contener frutos secos o  aguacate (posiblemente eso supone que lleva grasa animal)

Analizó después Beatriz algunas etiquetas en las que se desprendían valoraciones muy negativas, por ejemplo  el que refrescos específicamente diseñados para la infancia,  tengan 110gr de azúcar cuando el máximo recomendado por la OMS es de 25 g/persona y día. Utilizaba referencias de una web en que se puede encontrar información crítica sobre algunas etiquetas :  http://www.sinazucar.org/

Otra información en el etiquetado

En alguna ocasión el producto aparece avalado por alguna sociedad científica. Se utiliza esta como  reclamo y, en alguna ocasión,  es discutible lo que se avala.

También pertenece , muchas veces a  la imagen y al marketing  alguna otra información que  no sea obligatoria y que es utilizada con ese fin. Deberá tenerse cuidado con estas. Por ejemplo  si se anuncia “con un alto contenido en fibra” deberá observarse si es un producto integral realmente o es refinado pero con fibra añadida.  También mencionaba el hecho de que los productos  llamados “light”  se etiquetan así con un 30% menos de calorías , lo que no quiere decir que no tenga aporte calórico alto.

Alimentos saludable y  componentes seguros

Hizo después Beatriz algún comentario sobre algunos aditivos existentes y  sobre los que existen muchas “leyendas urbanas” acerca de que no sean saludable. Decía Beatriz que estos aditivos (nombrados con “E” y registrados por la Unión Europea) son sustancias sobre los que la UE hace un control muy estricto (más que en otros aspectos)  y que, en muchas ocasiones, evitan enfermedades. Algunos de ellos  están contenidos dentro de productos naturales como ocurre con el Ácido  Cítrico, usado como conservante y que existente  en naranjas y otros cítricos. En todos ellos, añadía, se especifica la cantidad máxima posible de ingesta  al día  y que siempre, es la décima parte de la que podría llegar a ser peligrosa en algún caso. Utilizó como ejemplo, el Glutamato sódico, bastante controvertido , del que se pone un tope máximo de 2g/día persona cuando podría tener algún efecto negativo con más de 224g/día persona

Eso no quiere decir, añadía, que el alimento elaborado que lo contenga sea o no saludable por cualquier otra razón.

Compra sostenible

Algunas recomendaciones a la hora de hacer una comprar que sea también más sostenible fueron:

– Planificar la compra para no tirar productos alimenticios sin necesidad

– Comprar productos de cercanía  para evitar transportes innecesarios con mayor gasto energético y mayor contaminación.

– Comprar productos de temporada. También los invernaderos suponen un mayor gasto energético.

-Evitar envases superfluos (utilizados en exceso, incluso para productos llamados ecológicos)

– En la cocina, reducir desperdicios y la huella alimentaria,, reutilizar la comida tal y como se ha hecho tradicionalmente (cocidos, paellas, croquetas…)

Ejercicio y vida activa

Para acabar  hizo Beatriz una referencia a la necesidad de llevar una vida activa que no se sedentaria como un elemento fundamental para la alimentación saludable. Hablaba tanto de ejercicio como deporte como el de llevar una vida no sedentaria que no haga aumentar los problemas de salud de las personas  que la llevan.

Presentación utilizada y descargable

Esta presentación utilizada por Beatriz Buitrón  recoge una serie de datos y gráficos muy útiles si se trata de trabajar este tema en las aulas.

Decálogo: “educar la alimentación”, para centros y familias

Se incluye aquí, pero también en formato pdf para poder descargar

DECALOGO EDUCAR LA ALIMENTACION_TribuEduca_Concejo EducativoCyL

En la presentación utilizada también puede verse en extracto un decálogo para familias y uno  para centros

Pautas generales

  1. Existen tres que atraviesan todas las propuestas:
    1. Evitar los mensajes contradictorios y apostar claramente por una alimentación equilibrada y saludable
    2. “Predicar con el ejemplo”
    3. Saber que una educación equilibrada y la sostenibilidad en el medio ambiente son dos elementos interrelacionados

 Qué hacer o decir en las aulas (actividades,  pautas…)

  1. Exigir formación en alimentación saludable en los colegios e institutos que incluya:
    1. Formar al alumnado en etiquetado de alimentos, aplicarlo a productos que toman o compran
    2. Saber analizar la propia alimentación debe entrar en el programa normal de aula
    3. Saber distinguir y comprar productos alimenticios como actividad hecha en el mercado real.
    4. Conocer los productos de temporada y los de cercanía
    5. Acercar al alumnado a la manipulación de alimentos y el gusto por cocinar
    6. Acercarle al origen de los alimentos, granjas, cultivos…
  1. Crear desde las aulas sensaciones positivas ante una alimentación sana.

 

  1. Analizar la información falsa o deformada de la publicidad que llega al alumnado, especialmente audiovisual, haciendo hincapié en aquellos productos que más utilicen: refrescos, productos azucarados etc.

 Qué hacer o decir fuera de las aulas

  1. La información en los centros (paredes libros, etc.) estará de acuerdo con una alimentación equilibrada y, en todo caso, será analizada con el alumnado. Promover cartelería que fomente una alimentación saludable.

 

  1. Cuidar los productos que se venden en los centros:
    1. Eliminar los productos que tradicionalmente contienen las máquinas “vending”,
    2. Cuidar el consumo en cafeterías,
    3. Poner a disposición del alumnado frutas, frutos secos y agua,
    4. Menús diseñados por dietistas nutricionistas en comedores
    5. Cuidar la alimentación en las festividades que se celebran en los centros

7. Tener presente siempre la necesidad de una alimentación equilibrada: “predicar con el ejemplo”, organizar talleres extraescolares de alimentación y cocina, poner en marcha “desayunos saludables”…

8. Fomentar la práctica de ejercicio físico de forma habitual y el rechazo a la vida sedentaria

 Mensajes y/o actividades con las familias

  1. Compartir con las familias tanto en el aula como fuera de ella:
    1. Los principios de alimentación que se promueven
    2. La actividad sobre alimentación, análisis de etiquetas o publicidad, si es posible, de forma presencial
    3. Actividades conjuntas en casa-clase
    4. Recogida y debate sobre opiniones, saberes y demandas de las familias
    5. Co-organización de celebraciones en los centros en que intervenga la alimentación
    6. Aconsejar sobre alimentación equilibrada  a  las familias, desde los centros y las AMPAS, siguiendo los principios:1º. Aumentar el consumo de frutas y verduras2º Sustituir cereales refinados por integrales3º Reducir el consumo de carnes rojas y cárnicos procesados, así como el exceso azúcares4º. Aumentar el consumo de productos frescos5º Incrementar el consumo de frutos secos y legumbres6º La mejor bebida es el agua7º Priorizar preparaciones caseras – evitar precocinados8º Leer la etiqueta de los alimentos9º Aumentar la práctica de ejercicio físico

      10º Predicar con el ejemplo

 Cartel de la convocatoria