Encuentro estatal MRP: «hacia un mundo más justo.Aulas que cuidan y abrazan»

Este trigésimo encuentro de Movimientos de renovación Pedagógica (MRP), tuvo lugar  en el Prat de Llobregat (Barcelona) los días  19 a 21 de enero de 2018.

En él se sigue la estela del tema que ha ido marcando los encuentros estatales desde el IV Congreso celebrado en Segovia y Lleida, celebrado en el 2014.

En esta ocasión ha sido diferentes de los anteriores. En aquellos se partía de un análisis de la sociedad actual para acabar buscando alternativas educativas.  En el XXX Encuentro hemos querido referirnos directamente al aula y a cómo cuidar las diferencias que ella existen. De ahí el nombre de : «aulas que  cuidan y abrazan».

Aunque aun están en elaboración las conclusiones,  si quedaron recogida un decálogo de medidas que desde el Encuentro se quería lanzar para que pudieran ser puestas en marcha ya.

Algunos principios y propuestas a tener en cuenta y aplicar

XXX Encuentro MRP. Prat Llobretgat 19-21 I 2018

La Escuela necesaria:

 La Escuela que pretendemos es una Escuela libre, que promueva la igualdad del derecho a la educación y la transformación social, y que ayude a caminar hacia un mundo más justo. A la vez deberá estar dotada de la flexibilidad y la accesibilidad suficiente (en todos los sentidos) para acoger, en igualdad de condiciones, a todo el alumnado.

Esta Escuela necesita, para desarrollarse:

·    Partir de la autonomía de centros como criterio legitimador y para la renovación.

·    No ser considerada como algo de la administración sino como un proyecto  colectivo.

·    Planificar, cualquier actividad que se programe, para todas las personas.

·    Ser considerada como lugar para la belleza y la transformación.

·    Ser considerada como agente que cuida a todas las personas participantes y concretar esa participación en  todos ellas.

·    Seguir un modelo de evaluación formativa: cualitativa, participativa/democrática, orientada al aprendizaje, entendida como proceso, flexible (adaptación a las necesidades del alumnado y las novedades del proceso), orientada a la transformación del entorno, que señale las posibles mejoras, colegiada y pactada.

Todos esos requisitos solo es posible cumplirlos dentro de la Escuela Pública con una alternativa de educación pública.

Esa Escuela Pública deberá:

 1.- Disponer de profesorado  que desarrolle prácticas que potencien el desarrollo y la participación en comunidades dirigidas a la mejora del aprendizaje, que hagan caminar, a la educación en los centros, hacia un sistema más justo.

2.- Disponer de profesorado implicado con propuestas propias, dirigidas a la defensa de derechos de la infancia y a la educación en igualdad y que: 

  • Las ponga realmente en marcha, con conciencia de los fines que pretenden, mostrando así su viabilidad.
  • Las explique y defienda cargadas de argumentos, ante el resto de profesorado, familias, alumnado, administraciones.
  • Las negocie y siga principios democráticos con otras propuestas distintas a las suyas.
  • Practique una “desobediencia” activa de los principios que consideramos injustos que la administración intenta implantar.

 

3.- Disponer de profesorado que ponga en marcha cambios colectivos, y que: 

  • Establezca estrategias para llevar a cabo esos procesos de cambio, a pesar de las dificultades y obstáculos que existan.
  • Para ello busque personas y colectivos que se alíen y ayuden a lograrlo. Por ejemplo:
    • Creando grupos promotores proactivos dentro de las familias más implicadas, como enlace con las otras familias menos participativas.
    • Aprovechando, creando y transformando los espacios de diálogo para democratizar la Escuela.
  • Se apoye en colectivos con los que compartir que le ayuden en su equilibrio personal, en su fortaleza  y resiliencia, potenciando el apoyo y cuidado mutuo entre el profesorado implicado.

4.- Construir una comunidad educativa acogedora y bella, desde el respeto, la inclusión y equidad, con acciones concretas como:

  • La creación de un espacio de comunicación con las familias desde un proceso compartido y horizontal.
  • La entrada de las familias al aula para aportar sus saberes.
  • Crear un “frente común” para compartir y defender el modelo de evaluación formativa que queremos.

5.- Negociar el currículo con las familias, en el sentido de acordar las capacidades que se desean desarrollar en el alumnado. Algunas acciones posibles serían:

  • Coordinar las acciones de familias y de docentes en sus papeles respectivos, con el fin de desarrollar las mismas capacidades, trabajando en una misma línea.
  • Leer” con las familias los objetivos a los que se aspira con el alumnado.

6.- Desarrollar la participación del alumnado en la práctica, con actuaciones como:

  • Fomentar la participación del alumnado en la toma de decisiones sobre el currículo y la evaluación. Para ello, será importante la puesta en marcha de metodologías que permitan la construcción del currículo, con la intervención activa del alumnado.
  • Participar en el diseño y organización de los espacios y buscar principios que potencien la equidad, como por ejemplo favorecer la coeducación. Se trataría de comenzar a concretar esta participación en la reflexión y toma de decisiones sobre los espacios, el patio, por ejemplo.

7.- Abordar, con el alumnado el conflicto en la convivencia, como oportunidad de aprendizaje y factor de crecimiento personal y garantizar la implicación de todo el alumnado. Para ello deberíamos servirnos de herramientas como la asamblea de aula, para concretar una participación efectiva y real.

8.- Entroncar el currículo con el entorno para que se vaya acercando al principio de trasformación social y formación para la ciudadanía, y no en las áreas académicas concretas. Para ello se deberá dejar “entrar” el mundo en las aulas, con acciones concretas como:

  • Prestar atención a los cambios sociales, a los acontecimientos…
  • Asumir que lo que se aprende fuera del aula es contenido a tener en cuenta dentro de ellas.

 

9.- Entroncar el currículo con el entorno. Pensar la Escuela como espacio colectivo, abierto. La Escuela es comunidad, y el espacio educativo es todo el entorno en el que se sitúa. Llevar este principio a la práctica supone ir construyendo el currículo con el entorno, en coordinación con otros agentes del mismo. Algunas acciones en este sentido serían:

  • Realizar propuestas de trabajo conjunto entre profesorado y alumnado dirigidas al entorno social (ayuntamientos…).
  • Hacer propuestas con diferentes personas del entorno social (por ejemplo, en la realización de huertos escolares).
  • Hacer público lo que pasa en el aula con procesos que impliquen participación, y transformación.
  • Orientar la evaluación hacia la transformación del entorno, señalando las posibles mejoras y los logros. Hacerlo de forma colegiada y pactada.
  • Recuperar actividades diferentes de reconocimiento del entorno, como la “deriva”. (en ellas no hay una finalidad definida en una actividad, cada grupo (3 miembros) pasea… y con una posterior puesta en común se va definiendo la actividad).

10.- Mantener en continua  revisión y de forma participada, todas las propuestas recogidas puestas en marcha, como parte  esencial de las mismas.