La importancia de lo no curricular. Pequeñas «cosas» que marcan la diferencia. Ana Mª Díez Sancho

Ponencia presentada en el Foro de Experiencias de Concejo educativo de Castilla y León de 16 de noviembre de 2019.
Ana María Díez Sancho es tutora de 2º de Primaria en el Colegio Público León Felipe de Valladolid.

En muchas ocasiones nos condiciona el temario de un curso, y nos centramos únicamente en los elementos curriculares, olvidando otros aspectos, como los motivacionales o relacionales que, junto a la metodología, que si es curricular, van a ser determinantes para que alumnado y familias se sientan bien, para el nivel de motivación y aprendizaje del alumnado… e incluso pueden marcar la diferencia a la hora de elegir un centro para escolarizar a tus hijos e hijas.


Ana María Díez Sancho, Foro Experiencias 16 noviembre 2019

No solo lo curricular

A través de esta experiencia se pretenden mostrar pequeñas “cosas” que constituyen el valor añadido de un Centro, y que se concretan en el trato a las personas, la metodología y todo aquello que no está escrito (relaciones, redes sociales virtuales o no). Así vemos, como desde el aula, sin grandes proyectos de centro, se puede contribuir a la mejora de la calidad de la educación.

Las familias

En relación a las familias, observamos que en general demandan información, del proceso de enseñanza-aprendizaje de sus hijos e hijas, pero también participación en ese proceso. Si damos respuestas a esas demandas conseguiremos que las familias se impliquen y se generará un sentimiento de pertenencia al grupo, en este caso a la clase. A su vez, este sentimiento de pertenencia genera unos efectos colaterales que son satisfacción, mejora de la convivencia y una visión positiva de la escuela.

Algunas estrategias para “cuidar” a las familias son informar, mostrar, compartir sin miedo lo que hacemos en el aula, tenemos oportunidad para ello en las asambleas trimestrales en las que tenemos que transmitir de forma clara lo que vamos a trabajar, el modo en el que evaluamos, destacar los aspectos positivos del grupo, su situación y evolución… En los boletines de notas, es importante incluir observaciones personalizadas y también es imprescindible tener tutorías individuales con todas las familias.

Presentación utilizada en la intervención

A las familias se les puede invitar a participar en el aula, su potencial educativo es enorme, ya que desde su experiencia profesional, aficiones… pueden aportar múltiples experiencias como por ejemplo: talleres de educación afectivo-sexual, de reanimación cardio-respiratoria, acompañar en salidas al entorno para conocer las plantas, charlas sobre prevención de incendios forestales, sobre el buceo y el fondo marino… También pueden colaborar llevando a cabo otro tipo de actividades en el aula, como grupos interactivos en los que la actividad es preparada por la profesora y las madres son las que se encargan de dinamizarla en pequeños grupos rotatorios.

Alumnado

En cuanto al alumnado, es muy importante tener en cuenta sus necesidades, y tanto las que damos respuestas a través de los especialistas en PT, AL, Compensatoria… como las necesidades de esos otros alumnos que presentan niveles muy diferentes en cuanto a su aprendizaje o motivación, al alumnado brillante, al eficiente que acaba todo siempre con rapidez y bien o aquel alumnado que tiene formas diferentes de aprender. No tenemos que pensar a esta diversidad es dar más fichas, más trabajo de lo mismo, para que hagan cuando terminen lo que se les ha propuesto.

Algunas estrategias para dar respuesta a las necesidades del alumnado, fomentando además el trabajo autónomo y la autoestima, es “nombrar” pequeños maestros, que enseñen a los demás aquellos aspectos en los que son más hábiles, como por ejemplo clases de lengua de signos, de robótica o de dibujo. La labor de la maestra es buscar el punto de fuerte de cada uno de sus alumnos y alumnas, para que al menos, una vez en el curso, cada uno de los veinticinco hayan tenido la posibilidad de ser “maestros”. Para este tipo de actividades se cuenta con la ventaja de tener un aula comunicada con la del grupo clase, en la que se cuenta con recursos y materiales que permiten el trabajo autónomo: pequeño supermercado, ordenador, rincón de lectura, materiales para dibujar, escribir… En este aula trabaja el alumnado que termina pronto todo el trabajo propuesto y también quienes no pueden terminar debido a sus necesidades educativas, de tal forma que todo el alumnado pasa por este aula en diversos momentos de la semana.

La metodología

Un aspecto que es determinante para proporcionar a un centro el “valor añadido”, es la metodología y este si que es un elemento curricular, que nos ofrece un amplio campo de acción para poder desarrollar nuestro trabajo en el aula.

Es evidente que la realidad social ha cambiado en los últimos años y sigue cambiando, la forma de aprender del alumnado ya no es la misma, pero la de enseñar de los docentes, en muchos casos si que sigue siendo la misma de hace 10, 20 o 30 años, mostrando una resistencia al cambio que no es acorde a la realidad actual. El colegio, muchas veces es aburrido para nuestros alumnos y alumnas, ya que cualquier actividad extraescolar que realicen fuera es más divertida y emplea metodologías más atractivas.

Una estrategia metodológica que podemos incorporar es la gamificación, a través de aplicaciones informáticas como Clas Dojo, o a través de cuentos  y retos, como los “Cazadores de Monstruos”. Para evaluar podemos utilizar la aplicación Plickers o Kahoot, desde las que podemos realizar cuestionarios y obtener resultados de forma inmediata y de una manera muy motivante para el alumando.

Y lo más importante, no hay que olvidar, que lo más importante es todo lo que no está escrito… la escucha, las relaciones, las emociones, la empatía, los valores… que se constituyen en el soporte de la Comunidad Educativa.