Archivo de la etiqueta: Breve de Concejo

Texto sobre algún aspecto de la vida educativa. En muchas ocasiones hace referencia a Castilla y León, pero sin dejar de abordar los temas más generales.

¿Derechos y deberes o faltas y sanciones? (sobre el borrador de decreto en CyL)

La Junta de CyL prepara un nuevo Decreto de derechos y deberes. El borrador de decreto comienza mencionando la necesidad de la convivencia, reforzándola con principios de respeto y tolerancia, en un esfuerzo de enmarcar la posterior relación de derechos y deberes del alumnado y participación de las familias en el proceso educativo, para terminar especificando la forma de gestión y mejora de la convivencia escolar (en los ámbitos de gobierno, participación y coordinación e instrumentos para favorecer la convivencia, así como los procesos de carácter educativo para resolver los conflictos).

Pero a lo largo del decreto, se va olvidando de estos criterios educativos y se va centrando en las actitudes negativas o en la culpabilidad del alumnado, explayándose en LA DISCIPLINA ESCOLAR en base a las conductas que perturban la convivencia y en las actuaciones correctoras, en la solución de los conflictos surgidos, en lugar de en la prevención. Dicho de otra manera, da la impresión de lo que se quiere es asegurar, sobre todo, los deberes relacionados con la disciplina y procurar el orden en la clase.

Lógicamente reconocemos la necesidad de su reglamentación para la buena marcha de los centros, y el intento por dar coherencia a la relación falta-sanción, pero tan importante como el orden y la disciplina, es la concreción de los aspectos que hagan de los centros un buen lugar de convivencia, participación y de aprendizaje, como forma de prevenir. Esos aspectos apenas se especifican en el decreto.

En primer lugar, creemos que debieran concretarse también los deberes de la institución escolar para con el alumnado y las familias: ¿Cómo asegurar los derechos?, ¿qué ocurre si no se cumplen?

Un mayor poder de actuación para profesorado y, sobre todo para la dirección, como parece que quiere dar el borrador, debe asegurar la forma de aplicación de los derechos. En caso contrario estaremos avanzando hacia un autoritarismo sin sentido. La autonomía de los centros debería sujetarse al respeto escrupuloso a los derechos y a los principios de convivencia y vías de prevención y solución de conflictos que se marcaran.

En segundo lugar, en el Título en el que habla de la forma de gestionar la convivencia en el centro, no da pautas a la hora de redactar el RRI sobre los mecanismos favorecedores del ejercicio de los derechos y deberes, pero sí de las sanciones, dejando a los Centros su diseño abierto (con los peligros mencionados antes). Tampoco orienta la estructuración del Centro para atender todos los estilos de personas e incluso de aprendizaje.

Deberían marcarse líneas especificas que orienten la práctica de los centros, como la de potenciar la implicación del alumnado y la comunidad educativa si pretende una convivencia real y en positivo. Esto no debería ser sólo una frase, sino que especificarse vías de solución de conflictos “aplicables” y coherentes” (a concretar luego en cada centro) como la negociación (se mencionan sólo para disciplina y sin contar con el alumnado)

En esta búsqueda de implicación, la convivencia y la participación, son elementos formativos muy interrelacionados y no se relacionan ni se les da ese carácter. No se intenta hacer partícipe a alumnado o familias de lo cotidiano del centro, como elemento de convivencia, como lugar en que ejercer sus derechos y auto-exigirse los deberes, para hacer de aquellos algo más propio, incluso también como forma de “aprendizaje de la convivencia”.

Si estamos hablando de potenciar una convivencia, estamos hablando de colectivo. Si nos olvidamos de ese principio y se prima el interés individual ¿no acabaría la comunidad rigiéndose por sanciones? Todas las referencias son individuales. También este principio debe especificarse y no dejarlo en un pronunciamiento “hueco”. Se necesita, por ejemplo pensar y actuar como centro global. Cada vez más las funciones se trasladan a una responsabilidad individual (coordinador/a de convivencia, profesor/a en vez de equipo, etc. )

En otro orden de cosas desaparecen dos ideas que estaban claras en el decreto del 95. La primera es la igualdad de oportunidades de acceso a los distintos niveles de enseñanza. En cambio se especifica claramente el derecho de elección de centro.

La segunda es el derecho de asociación del alumnado. Sí se menciona el de participación, pero se pierde el acento sobre la figura de las delegadas y los delegados.

Por último se indica, que habrá procesos educativos pero ¿se acompañará de los recursos y mecanismos suficientes?, ¿habrá dedicaciones nuevas, como la figura de mediación?, y ¿se posibilitarán la coordinación, los tiempos y la formación necesaria para garantizar la importancia que se da al profesorado (a la tutoría en particular) en su implicación en la convivencia?

En definitiva, el decreto de derechos y deberes que sale a la luz, desde la Consejería de Educación, termina desarrollando obsesivamente las medidas sancionaras y, aunque sean necesarias, se olvida en la práctica, de la convivencia. Si tita esta, pero sin tener en cuenta el papel que ensalza en este y otros decretos, y que es clave para prevenir, porque impulsa desde las relaciones, pasando por dinámicas participativas de aula y centro, hasta las que garanticen un hueco para todo el alumnado.


Breve de Concejo Educativo de CyL


+ breves de Concejo

“Las administraciones públicas garantizarán una educación para la igualdad” ¿Cómo?

Las administraciones públicas garantizarán una educación para la igualdad
(Ley de Igualdad de Oportunidad entre Mujeres y Hombres de Castilla y León, art. 2 objetivo 9)

Sí, en Castilla y León, existe desde el año 2003 una Ley de Igualdad ¿pionera? No, esta Ley no tiene el objetivo ni la fundamentación de la recientemente aprobada Ley Orgánica para la Igualdad Efectiva de Mujeres y Hombres de carácter estatal, responde a la responsabilidad que la normativa europea exige a las administraciones en esta materia; de este tipo de leyes se pueden sacar poco más que intenciones. La letra de la Ley dice cosas tan bonitas como utilizar un lenguaje no sexista, que incumple en su propio texto y que ha brillado por su ausencia en todos los escritos de la Junta de CyL; e incluye entre sus objetivos la creación de módulos sobre este tema en todos los niveles educativos, otra sentida ausencia.

Parte del desarrollo normativo en esta materia lo constituye la Estrategia Regional para la Igualdad entre Mujeres y Hombres, 178 medidas que ponen de manifiesto cuál ha sido la “garantía” para una educación igualitaria por parte de esta administración –que es la nuestra-. Las medidas, además de contar con unos criterios comunes, aparecen distribuidas en áreas de actuación correspondientes a las Direcciones Generales, y son, en muchos casos, las mismas pero repetidas en varios apartados (dependiendo de la cantidad de áreas que hayan intervenido), lo que nos deja muy por debajo de las 178 mencionadas; aunque la cantidad no haga la calidad, obviamente. En muchas de ellas se puede leer contemplar, procurar, estudiar la posibilidad de…, yendo de la desgana –procurar que se incluya la perspectiva de género…– al paternalismo –…tener en cuenta al colectivo de mujeres para implicarlas…-. Y como ejemplo de la idea sobre Coeducación que tiene nuestra administración y la verdadera estrategia regional (al menos en lo que se refiere al sistema educativo) sobre la igualdad de género, baste mencionar que se mantiene el concierto con colegios privados que segregan al alumnado por sexo.

Casi todas las medidas están encaminadas a la realización de costosas campañas –algunas increíblemente sexistas, como las últimas dirigidas a la orientación profesional- o vistosos encuentros, que tienen el objetivo, no explícito, de darse un baño de vanidad y felicitarse por lo bien que va todo, entrando de puntillas en los aspectos más superficiales de la perspectiva de género. En el cuidado de los y las más pequeñas se apuesta por las guarderías en las empresas, que tienen sus miras más en la rentabilidad de la trabajadora (porque es en ésta en la que están pensando como usuaria) que en una adecuada infraestructura de servicios públicos para que cualquier madre o padre pueda contar con escuelas infantiles de calidad (es decir, velando por que no sean subcontratas) y con una oferta suficiente que cubran la necesidades de las familias.

Ésta es la traducción a la práctica que la Junta de CyL ha hecho de dicha Ley.

Hace pocos días fue el Día Internacional de la Mujer, día con un pasado histórico importante, aunque desconocido, que pasó sin pena ni gloria en la mayoría de los centros educativos y que tampoco estuvo impulsado por las administraciones educativas como se hace con otros eventos. Bien es verdad, que no se puede basar la coeducación, ni los derechos humanos, ni la paz, en los Días de… pero al menos son un comienzo, una oportunidad para recordar algunas cosas, para hablar por fin en las aulas de las mujeres, de las anónimas y de las que tienen un nombre (aunque a ellas también se las olvida en los libros). Pero no, este día no es tan importante, no da tanto juego como soltar globos y palomas, no es tan vistoso como ir a visitar el Ayuntamiento y leer los artículos de la Constitución; confiemos en que al menos se recuerde cada día el Art. 14.

Hace pocos días también, casi como “un regalo” de 8 de marzo, se ha aprobado la Ley Orgánica para la Igualdad Efectiva de Mujeres y Hombres que ha entrado en vigor esta semana, llena de miedos, como todas las normativas desarrolladas en España sobre este tema. Sin grandes a avances, con muchas carencias, pero un hilo del que tirar con fuerza. No es que debamos quedar prendidos ante una Ley de “maquillaje”, aunque el mismo debate sobre una ley así tenga efectos formativos y de sensibilización social, pero sí hay que tratar de estrujarla hasta que parte de su nombre, “Efectiva”, empiece a vislumbrarse. Que no nos hagan perder, una vez más, la ilusión por hacer un buen trabajo, a pesar de esta marea de leyes que, lamentablemente, no pasan de ser un bonito “adorno” que poner en la Memoria oficial correspondiente.

Y hablando de memoria, a lo mejor no resulta tan inútil en el aula si la utilizamos para algo más que para repetir la “lista de los reyes godos”; reclamemos la memoria para las mujeres que existieron y cambiaron nuestro mundo, para llamar a las cosas por su nombre (golpe de estado, dictadura, tortura, dignidad, etc.).


Breve de Concejo Educativo de CyL


+ breves de Concejo

Diagnosticar el sistema educativo: ¿eficacia académica o mejora de educación?

Los modelos de evaluación del sistema educativo es algo sobre lo que se debe reflexionar, por las consecuencias que pueden tener las medidas que se deriven
Se evalúa para ver el logro en determinados fines. Por eso es importante saber para qué fines se está valorando un sistema y qué medidas se proponen en base a sus resultados (incluso si las medidas se hacen a posteriori o todo está dirigido a respaldar las pensadas a priori).
Veamos, como ejemplo la evaluación de diagnóstico hecha por la Junta de CyL en Primaria, con pruebas pasadas en sexto de esta etapa en mayo del curso pasado (http://www.educa.jcyl.es/educacyl/cm/educacyl/).

Una primera cuestión a analizar sería a quien se encarga. En CyL, se ha hecho recaer, ahora y en el futuro, a una universidad privada, habiendo cuatro públicas (se anuncia, eso sí, que a estas se le encargará, de forma conjunta, el seguimiento del desarrollo de dos áreas, quizá una pequeña “contrapartida”).

Respecto a su desarrollo., habría que señalar, en primer lugar, un hecho positivo. La prueba es muestral y no censal (a unos 200, de los más de 800 centros). Esto dificulta la difusión de un “ranking de centros” como en Madrid. Esperamos que se pueda, al menos, conservar este aspecto.

En segundo lugar otro dato también positivo. Se sacan conclusiones generales y no por sectores comparados, como pública-privada.(al menos en las conclusiones hechas públicas). En cambio no se hace público el carácter de la muestra. No sería lo mismo preguntar en centros concertados del centro de las ciudades, con la práctica ausencia (o pequeña presencia) de alumnado con problema social y educativo, que hacerlo en el “extrarradio”. Si se quisieran buenos resultados generales se preguntaría en los primeros, obviamente.

El diagnóstico se hace en base a unas pruebas escritas sobre cuatro materias y unos cuestionarios destinados, parece ser, a analizar las causas del éxito o fracaso escolar.
No se da, sin embargo, información sobre el carácter de las pruebas, su grado de academicismo. A pesar de ello, el hecho de medir los resultados, única y exclusivamente, en base a pruebas académicas escritas, ya es un sesgo importante para muchos sectores de la población ¿sólo se aprende si se saben escribir respuestas? ¿No debería haber una información de resultados más variada? (hablar, realizar un proyecto, diseñar una estrategia, usar las TICs,…). El que las pruebas se refieran a Lenguaje, Matemáticas, Conocimiento del Medio y Lengua Inglesa, es otro síntoma de que se busca lo tradicionalmente escolar.

En las conclusiones se llama la atención sobre la excelencia de los resultados obtenidos. El mismo Consejero hace auto alabanza del sistema educativo en CyL en las declaraciones públicas que ha hecho en diversos medios. Sin embargo, si se analizan los pocos datos que se pueden deducir, esos resultados no parece que estén siempre tan cercanos a la “excelencia acdémica” como se dice (aunque sean buenos).

En cuanto a las causas que favorecen el éxito o fracaso y las recomendaciones que a partir de ahí se hacen hay algunas frases dignas de ser recogidas.

Algunas por reconocer, en el fondo, la ventaja de familias previamente formadas escolarmente:

– Quienes reciben ayuda de sus padres con los deberes … tienen un rendimiento superior que los que la reciben de un profesor particular

 Los niños que leen a menudo obtienen mejores rendimientos

Otras por lo que parece lo obvio:
– Los alumnos que ven la televisión más de tres horas tienen un rendimiento inferior…

Otras porque promueven un negocio privado y una forma de “creación de desigualdad”
– Los idiomas como actividad extraescolar pueden influir sobre el rendimiento académico de los alumnos potenciándolo…

En relación a las conclusiones respecto a la metodología seguida encontramos confirmaciones, muy claras (e incluso rayando en lo escandaloso), de que lo que se busca es un sistema academicista e individualista, al que se ajusta, obviamente mejor lo que se dice (aunque trate de disimularse introduciendo “buenas palabras”).

Al leerlas, hay que tener en cuenta que estamos hablando de Primaria (¿qué será cuando este curso se haga el estudio en Secundaria?):
– El rendimiento mejora ocupando la mayor parte del tiempo con una metodología expositiva (sin olvidar las metodologías participativas e innovadoras).

 Parece conveniente dedicar la mayor parte del tiempo al trabajo individual del alumno. El trabajo grupal ha de ser complementario.

 Atender a las explicaciones del profesor, … resulta, más eficaz que tomar notas.

 Las percepciones que tienen los alumnos sobre el profesor (buen profesor, explica bien, es simpático, es justo) apenas influyen sobre el rendimiento. No obstante, el hecho de percibirlo como exigente sí influye en su rendimiento.

Algunas resultan más obvias
– Realizar las tareas para casa aumenta el rendimiento.

 Los alumnos no repetidores tienen un rendimiento superior a los repetidores (la repetición en los últimos cursos de Primaria proporciona efectos más favorables.

En las propuestas de mejora, existe un gran vacío (al menos en lo que se ha hecho público). Parece un poco pobre que se diga, en lo que respecta a lo curricular, que los centros deben desarrollar procedimientos y estrategias comunes a las materias (sin aclarar qué quiere decir) o que deben potenciarse el cuaderno de clase o la agenda escolar. También lo es decir que el Sistema Educativo de CyL debe revisar las medidas en el nuevo currículo (que obligatoriamente debe hacer).

En lo organizativo tampoco avanza mucho manifestando, tanto a centros como al sistema, que debe potenciarse la figura del profesor (no sabemos de donde habrá podido salir tal conclusión que tanto suena a idea general programática previa a cualquier estudio) y la implicación de las familias.

Si se hace el esfuerzo de plantear un estudio de diagnóstico del sistema educativo habría cuestiones esenciales. En primer lugar, ¿no deberían dirigirse a saber la maduración del alumnado en su aprendizaje como futuros, y presentes, ciudadanos y ciudadanas?. Puede que si se busca eso no saliera que lo que hay que hacer es explicar y explicar en la etapa de Primaria, como método óptimo de enseñanza. Puede que así no fuera tan directa la relación del éxito con el nivel de lo que podríamos llamar “culturización escolar” de las familias.

Por otro lado, incluso con exámenes escritos como los que se han usado, se detectan (o intuyen) causas de fracaso o falta de éxito, ¿por qué se soslayan al final y se vuelve a propuestas generales?. Por ejemplo, si en el estudio aparece que la falta de “cultura escolar” en las familias influye en tener un menor éxito, ¿por qué luego no se pide a centros y administración que lleven a cabo medidas que palíen estas desigualdades? Al final parece que todo el alumnado parte de tener las mismas oportunidades ¿o es lo que se pretende?.


Breve de Concejo Educativo de CyL


+ breves de Concejo

Religión en la LOE ¿cómo queda el alumnado?

¿Cómo queda la religión en la LOE? O mejor ¿cómo queda el alumnado con la religión?

En general puede decidirse que tod@s (católicos y no católicos) quedan “a merced” de lo que dictan los acuerdos hasta “del último minuto”, en especial con la jerarquía católica. Es cierto que ésta valoró el esfuerzo del gobierno, aunque “hábilmente” no llegó a firmar nada. ¿Sería para asegurarse nuevas “peticiones” en el futuro?

En todos los centros públicos y privados-concertados deberá haber religiones, las dictadas por confesiones religiosas, pero también una opción llamada “laica”. El alumnado tendrá que dedicar parte de su tiempo escolar, casi el mismo número de horas que antes (excepto una en un curso de secundaria) a lo que en los horarios de los centros aparecerá como: ¿RELIGION o…?. Se ha decidido que, apruebe o suspenda, eso es más importante que otros aspectos de su formación.

En esa hora, parece que el alumnado y/o las familias tendrán “múltiples” opciones.

¿Múltiples opciones?. No parece que las haya habido en, por ejemplo, muchos colegios privados concertados católicos. En ellos no han matriculado en la práctica, a personas que no sigan la religión católica. ¿Por qué iban a hacerlo ahora? (hay excepciones, claro). A lo anterior hay que añadir que, fruto de los acuerdos anteriores con la Fere, tienen posibilidad de no aceptar a personas que no estén de acuerdo con el “ideario” o líneas de actuación del centro.

La primera de esas supuestas opciones es la de elegir una religión, dictada por una confesión religiosa e impartida por profesorado seleccionado por ella (e incluso despedido, según los acuerdos, en especial, con la Iglesia Católica). Esa persona se encargará de dar unas notas que le servirán para promocionar (en Secundaria)como las demás áreas. ¿Qué pasa si un/a alumn@ “contesta mal” a un profesor/a confesional y ést@ decide suspenderle?. Es decir, que el alumnado que elija la opción católica (confesional en general), deberá”andarse con cuidado”, porque, al dar a esta materia la misma importancia, en la evaluación puede “caerle un suspenso” y si tiene más de dos , repite.

Eso sí, no servirá para todo aquello que suponga nota media (becas, etc). Menos mal, porque, teniendo en cuenta al gran porcentaje de sobresalientes que hasta ahora ha habido en religión católica, parecería que esas personas parten con ventaja.

Una segunda opción:elegir “religión más laica”.
Una dudas sobre esta elección. ¿Este programa estará pactado con la Jerarquía Católica? Quizá haya que leerlo más detenidamente. En un primer vistazo dos observaciones. La primera es que aunque haga mención a la existencia de personas no religiosas en la historia, adjudica a las religiones una importancia en la historia de la cultura que podría verse como absoluta. La segunda que sigue siendo un programa “arrancado” de Ciencias Sociales.
Otra duda: ¿de donde sale la plantilla para impartirla? ¿Es el tutor en Primaria? ¿y en Secundaria? No debería ser a costa de otras actuaciones en el centro, sino de aumentar los recursos. No se menciona nada. La última. En este tipo de opciones suelen abundar menos los “sobresalientes”. Si el profesorado, en Secundaria, se pone estricto, ¿se estaría potenciando que el alumnado se “pase” a la confesional o que no vaya a ninguna? Lo primero sería un poco “trampa” ¿no?. Lo segundo ahora vemos.

Llegamos a la tercera opción: no elegir religión. ¿Es realmente una opción? Hay que tener en cuenta que en las redacciones finales del decreto y la ley, se ha ido quedando más “difuminada”. La aplicación aun debe pasar por las CCAA. ¿Qué puede pasar con gobiernos autónomos como el de CyL, tan fiel a la LOCE y partidaria de la religión confesional para todo el mundo?. ¡Uf!
¿Y en la práctica? ¿ Podría el alumnado no acudir a los centros’. En la ciudad puede, siempre que los centros la coloquen en un horario respetuoso con todas las opciones. En los centros rurales, con transporte, es imposible, en los privados concertados si además tienen transporte, lo mismo.
¿Qué hará el alumnado que ejerza su derecho de no ir a ninguna religión?. El centro tiene que tener previstas actividades educativas (al principio se hablaba de refuerzos incluso, ahora…). Horas disponibles para que el centro actúe con una parte del alumnado no “suena mal”, pero aparecen alguna dudas más: ¿Estarán los centros dotados para planificar esta actividad o tendrán que hacerlo en base a eliminar otras porque no se aumentan los recursos?, mucho nos tememos que…Otra duda: si ocurre lo anterior ¿los centros dejarán de hacer algo que antes hacían o se potenciara (especialmente en Primaria), que el alumnado se matricule en religión para que esté “integrado”? Hay algunos antecedentes y “señales”, que hacen, al menos, tener en cuenta esta posibilidad. Por un lado casos conocidos en centros públicos en épocas nada, nada, lejanas. Por otro los juicios, a los que se han visto obligadas a ir, a unas familias para ver si les quitan de la pared del aula la presidencia de la cruz católica en la que no creen

En resumen, no es sólo el decreto lo que hay que analizar, también su encaje en la ley, los filtros de las CCAA, de los centros, las inercias sociales, las presiones de quien tiene gran poder de influencia, etc. ¿Llegaremos a ver una sociedad laica done la religión es un derecho que se ejerce de forma personal-particular, respetuosa y sin tratar de imponerse por encima de todo y tod@s? Por el bien de una convivencia real, ojalá sea así


Breve de Concejo Educativo de CyL


+ breves de Concejo

Consejos escolares y participación

Domina en algunos sectores la idea de que “como falla la democracia, hay que desprestigiarla y limitarla, aplicar la sanción y aumentar el poder-autoridad”. ¿No debería ser lo contrario, es decir, profundizar en ella?

Se olvida con frecuencia que la democracia es como una recién nacida a la que hay que impulsar, mimar y ayudarla a desarrollarse permanentemente. Y cuando no va para adelante, retrocede. Y se olvida que la democracia es algo más que votar una vez cada cierto tiempo y se hacen valoraciones sin analizar qué ha pasado en los procesos intermedios.

¿Por qué vota poca gente en los Consejos Escolares?

Cuesta encontrar valoraciones públicas hechas por las instituciones o por organizaciones (lo que es ya de por sí un dato), aunque con el turrón, ¡por fín!, hemos encontrado algunos datos de la baja participación, si exceptuamos al profesorado que lleva a cabo la votación en los claustros: el 13,6 % las familias, y el 67,8 % el alumnado.

El proceso se limita a que la Junta hace carteles, se desarrollen algunas campañas en los centros, las AMPAS se muevan lo que pueden dentro de su debilidad creciente, y el alumnado, disperso y desorganizado, vota sin mucha ilusión o “pasa” del tema.

Pero ¿qué podemos esperar?. En muchas ocasiones, salvo intentos muy loables de participación impulsada por algunos grupos del profesorado, pueden las inercias “cómodas” e individualistas y no se desarrolla la participación en la vida de los centros, y así nos va.

Si los alumnos participan y salen delegados, terminan a menudo “llevando el botijo”, y si acuden a una parte de las sesiones de evaluación, se les pone a caer de un burro, sobre todo si opinan sobre cómo se están desarrollando las clases. Y hay profesores que no aceptan siquiera que las o los representantes de la clase estén en el momento de valoraciones generales, por lo que, si desapareciera, mejor, porque así irían directos a cantar las notas y al cuchicheo de “valoraciones” arbitrarias, producidas en ciertas ocasiones al margen de toda consideración y de un mínimo conocimiento y rigor metodológico, didáctico,… profesional, con el que debemos hacer las cosas. Y sin ello, además de no avanzar en la tarea formativa, se tira por la borda la idea de participación y el compromiso del alumnado.

La escasa participación de las familias puede ser debida a muchos factores: desilusión, impotencia, dejación de responsabilidades,… Y es que, claro, si las madres o los padres intervienen en situaciones de poder o de mala “profesionalidad” o si de ellos emanan propuestas para superar el fracaso que vayan más allá de mayor exigencia a sus hijos, a la falta de paridad en los consejos y de herramientas para sacarlas adelante, se une el bloqueo corporativo: “¡lo único que faltaba, que los padres se metieran en nuestro trabajo!”. Por el contrario, en aquellos centros cuyas propuestas se toman en consideración, aunque sea por respeto a su derecho a la participación, y se avanza conjuntamente en un conocimiento mayor de la realidad, aumenta el compromiso con los procesos educativos de sus hijos.

Por último, la mejor medida de la participación del profesorado es en el día a día, cuando se llevan a cabo propuestas, proyectos, dinámicas y soluciones que remuevan el aula y el centro. Si no se asumen como proyectos de centro por los diferentes sectores de la comunidad educativa, si el resto del profesorado lo rechaza, “pasa” o se siente incómodo, si la dirección es ajena y recela, y la inspección no entiende,…. la participación se centra en un día de claustro en el que votar compañeros o compañeras que “allá se las entiendan” en los consejos escolares.

Con este panorama ¿cómo podemos esperar que alguna vez cambien las cosas para que podamos lanzar las campanas al vuelo porque la participación haya sido alta?. Y, si este es un panorama que observamos en parte de la enseñanza pública, ¡no queremos ni mencionar lo que ocurre en la privada en donde escapan a todo control!.

Como en la sociedad, el mejor camino de la democratización es la participación real en el aula y en el centro, en el currículum y en el aprendizaje, en los objetivos que deben alcanzar y en dar solución y salida a todo el alumnado,… para que se desarrollen absolutamente todas y todos en los ámbitos personal y afectivo, social y ciudadano, académico y profesional. Participación que nos comprometa, que exija a los demás y que nos exija a nosotros, para mejorar la labor que la sociedad encomienda al sistema educativo.

Y desde luego esto no tiene que ver nada con dar “alas” a los alumnos, porque “así están ellos”,….. ni con la “intromisión” de las madres y de los padres,…. Pues eso.


Breve de Concejo Educativo de CyL


+ breves de Concejo

Convivencia: ¿qué dirección tomar?

De nuevo nos hemos encontrado con otra oleada de noticias y debates públicos sobre la convivencia en los centros educativos (o más bien, sobre los problemas de convivencia). En realidad, nada nuevo, ¿o sí?. Quizás, según los sucesos más recientes de los que tenemos información o experiencia directa (como profesionales, como estudiantes, como padres y madres) tendemos a ver el asunto con más angustia o con más relajación. A veces, justo después de criticar el alarmismo de los medios de comunicación o de algunos colectivos interesados nos encontramos con un caso que nos desconcierta, y que, cómo no, nos alarma. O al contrario (que también pasa).

En realidad, ni angustia ni relajación parecen las actitudes más adecuadas. Cierto es que “algo pasa”, que la conflictividad (negativa) ha aumentado o que sorprende la banalización de la violencia a la que se puede llegar (grabar en vídeo una pelea e incluso una agresión). Esto es tan cierto como que las aulas no son habitualmente campos de batalla habitual, o tan verdad como que los centros que abordan de verdad el problema hacen que las cosas marchen (en general) de una manera muy distinta a aquellos centros en los que no se hace (si han sido marcados como centros-gueto, la cuestión se complicará). Y no es menos cierto que en este tema se mezclan asuntos muy distintos (convivencia entre el alumnado, ambiente de clase, relaciones alumnado-profesorado, algunas agresiones externas…) en una especie de `totum revolutum´ en el que todo tiende a confundirse.

Sabemos que lo que aparece en los medios de comunicación es “lo que destaca” (y es seleccionado): de esta manera, lo más representativo es “lo que no aparece” y, en cambio, lo que aparece queda magnificado. Y así, quienes escuchan desde fuera pueden pensar que la agresión es lo habitual y cada profesor/a, una víctima individual. Además, ¿qué efecto puede estar teniendo, “dentro”, sobre la misma convivencia de los centros, ver en la TV que lo excepcionalmente agresivo se presenta como lo normal? ¿hacer ver, por ejemplo, que usar el móvil para vejaciones o agresiones es algo que “todo adolescente hace”? Esta fotografía está distorsionada, pero, además, la misma imagen influye en la realidad.

Pero, por otro lado, los pequeños pero diarios sometimientos que sufren muchos alumnos y alumnas, la sistemática aplicación de la ley del más fuerte… no son noticia[[Por ejemplo, nadie pudo informar de que un alumno consiguió para él el ordenador que usaba la alumna que había llegado antes, con aceptada resignación por parte de ésta; ¿cuántas veces suceden este tipo de cosas? ¿no tiene gravedad si es lo habitual?.]].

Cierto es que reportajes o reflexiones deberían recoger “lo normal” con más profundidad, pero a menudo las distorsiones imperan: conocemos el caso de un profesor al que un medio de comunicación quería entrevistar sobre el enfrentamiento profesorado-alumnado; cuando el profesor les hizo saber que no tenía tales problemas, no volvieron a contactar con él (¡aunque seguro que encontraron lo que buscaban!).

La realidad no se deja resumir en frases simples, y aún menos demagógicas[¡Ya se oyen menos voces interesadas -y muy poco rigurosas- que todo lo achacan a un cambio legislativo, pero todavía insisten!.]]. En otros espacios este mismo `sitio web´ abordamos este tema y las líneas de actuación que podemos potenciar[[ [Sección Convivencia y conflicto, y especialmente, el documento Conflicto y convivencia en un centro educativo.]]

. Ahora bien, ¿cómo actuar públicamente sin dejarnos confundir por la presión del momento o por nuestro propio desconcierto?:

 ¿Más autoritarismo? Hay que limitar conductas pero ¿puede la convivencia existir por el simple miedo a la autoridad? ¿puede haber gente que conscientemente aproveche el “río revuelto” para orientar nuestros centros hacia formas autoritarias “ancestrales”?.

 Judicialización. ¿Podemos tomar lo excepcional -una agresión grave, que requerirá su respuesta específica- como base para regular la convivencia del día a día entre los millones de alumnos/as? ¿No estamos en un sistema que ha de educar?

Tampoco será suficiente la perspectiva psicologizadora; mucho hay en el funcionamiento social, en la cultura diaria y en la estructura del sistema educativo que hay que cambiar: ¿por qué no empezar con una mayor responsabilidad crítica del alumnado, para ir convirtiendo los centros educativos en lugares vivos y de crecimiento personal? Nos referimos a la responsabilidad de verdad: la que tiene que ver con el respeto al otro y con una mayor libertad, y no a la que en realidad quiere decir simple obediencia.

Si no avanzamos por ahí, ¿no estaremos colaborando con la falta de responsabilidad y el exceso de dependencia que esta sociedad fomenta en la infancia y en la juventud, a la vez que nos desesperamos por sus consecuencias?


Breve de Concejo Educativo de CyL


+ breves de Concejo

Las secciones bilingües: ¿nueva receta para ser europeos plurilingües?

Nadie niega, como se señala en la ORDEN EDU/6/2006 (BOCyL 12-1-06), que el aprendizaje de otras lenguas desde un enfoque plurilingüe e intercultural es una necesidad social y, por tanto, un componente básico de la formación de los y las ciudadanas. También es cierto que los currículos integrados favorecen un mayor desarrollo de la competencia comunicativa de una segunda lengua y/o lengua extranjera. Lo que ya no es creíble, es que el abracadabra (o el Hocus pocus , ahora que cada vez somos más los que estamos dentro de esta tendencia bilingüe), nada por aquí, nada por allá , funcione a la hora de llevar a cabo este modelo.

Una vez más, nos encontramos con que las administraciones se lanzan a los nuevos retos con la misma previsión, reflexión y armas a las que nos tienen acostumbradas. Detectan un problema o demanda, crean unas cuantas órdenes y decretos y en un One-two-three, ¡Ya estamos preparados para integrarnos en Europa! Eso sí, sin olvidar que los concertados también comparten nuestros fondos públicos y, por tanto, para evitar injusticias, mientras que en el curso 2007/08 [[ORDEN EDU/1663/2006, de 24 de octubre. BOCyL 30-10-06]] sólo se autorizarán secciones bilingües en un máximo de 50 centros públicos, los centros concertados no tendrán ninguna limitación.

¿Es mucho pedir, en este caso a la Junta de Castilla y León, un poco de seriedad y de reflexión? ¿De qué ha servido la experiencia de iniciación temprana de la enseñanza del Inglés o de los centros bilingües (acuerdo entre el British Council y MEC)?[[Una aclaración: las “secciones bilingües” promovidas por la Junta de CyL son algo distinto de los “centros bilingües” (fruto del acuerdo entre el MEC y el British Council) que llevan unos años funcionando, pues éstos tienen bastantes más medios (incluso aunque, como parece, se hayan ido reduciendo)]]. Adelantar la enseñanza de un idioma o impartir diferentes materias en la nueva lengua no garantiza el desarrollo de la competencia comunicativa y de las distintas competencias generales (que, por cierto, también hace tiempo Europa demanda) si no va acompañada de un cambio curricular y metodológico y de una forma de trabajo profesional y colectiva diferente.

De la noche a la mañana, un centro se puede convertir en sección lingüística, y venderlo, como hace la privada como “factor de calidad”. O lo que es más, de la noche a la mañana, un centro privado con etiqueta de bilingüe se puede convertir en concertado. Y en esto la privada concertada nos lleva ventaja porque, siguiendo la receta que nos propone la Junta, para ellos es mucho más fácil: ellos se lo guisan, ellos se lo comen. ¿Recursos? No, gracias. Cada centro con lo que tiene, si acaso uno más de apoyo ¿Cómo implantarlo? Elige entre dos o tres disciplinas no lingüísticas para darlas en otro idioma, selecciona los contenidos y haz un proyecto ¿Formación? Dios proveerá.

En el borrador de orden para la creación de secciones bilingües, con carácter experimental, en centros de Castilla y León se contemplaban medidas de apoyo a los centros públicos autorizados para la creación de estas secciones: incremento de plantilla y de presupuesto de gastos de funcionamiento, formación específica para el profesorado participantes, fomento de la participación en proyectos e intercambios de carácter internacional, etc. Ahora, en la ORDEN EDU/6/2006 (BOCyL 12-1-06) por la que se regulan la creación de secciones bilingües de centros sostenidos con fondos públicos en la comunidad de Castilla y León, simplemente se menciona que los centros autorizados (no sólo los públicos) “recibirán de la Administración educativa los recursos necesarios para el desarrollo de su proyecto de sección bilingüe”. Se elimina, además, la figura del coordinador del programa.

Surge, entonces, una duda: si con el profesorado de lenguas extranjeras que tenemos, el desarrollo de la competencia comunicativa en dicha lengua del alumnado en nuestro estado y en nuestra comunidad autónoma no es, ni mucho menos, el deseable; si ser especialista en una lengua extranjera no supone estar formado para dar cualquier otra materia en esa lengua; si el profesorado, competente en ese idioma que imparte otras disciplinas no lingüísticas, no tiene por qué saber cómo se aprende un idioma; y si, en general, no estamos formados para desarrollar un modelo integrado, basado en el desarrollo de competencias y en un modelo inclusivo (que se supone son las orientaciones que marca Europa en educación); es, decir, si somos nosotros y nosotras mismas, sin mayor formación, sin cambio metodológico y curricular, los que vamos a llevar a cabo los programas bilingües… ¿de qué hablamos cuando nos referimos a desarrollar una competencia plurilingüe e intercultural? ¿Más de lo mismo, pero ahora en versión subtitulada?

¿No será que se está usando, en muchos casos, la creación de centros bilingües para finalidades diferentes a las de lograr la competencia lingüística en otro idioma?. ¿No será el de seleccionar alumnado y “deshacerse” del que no se desea?

¿Y qué sucede con el alumnado que va siguiendo con más dificultad el ritmo “normal”? ¿Tendrá más dificultades en una sección bilingüe? ¿Se tiene en cuenta que el apoyo que se tiene en casa es muy distinto si los familiares dominan la segunda lengua o no?

¿Bilingüismo?. Sí, pero con seriedad, please!


Breve de Concejo Educativo de CyL


+ breves de Concejo

Educar para la ciudadanía, ¿un reto utópico?

¿Hay que educar para ser ciudadana a y ciudadano? Casi nadie lo pone en duda ¿No es un objetivo fundamental de todo el sistema educativo? Si es así ¿cómo pueda desligarse, por ejemplo de la Lengua, las Ciencias Sociales y Naturales (o Conocimiento del Medio)? ¿Es posible recluirla en el cerco de una materia impartida algunos años aislados de la escolarización?

La educación para la ciudadanía no es algo trivial. ¿Qué abarca? ¿Consiste sólo en lograr que “se vote” o que “se entienda sentido del voto”, incluso a «enseñar a actuar» de forma crítica, solidaria, responsable y con conocimiento de causa (de las causas y los fines)? Educar para la ciudadanía va bastante más allá de ofrecer un “manual de buenas costumbres”, incluso más allá de los valores.

Si es tan importante, si es algo generalizado, que debe servir a la gran diversidad de personas que viven hoy día en España ¿Cuál debe ser el marco al que se acoja? Evidentemente lo serán la Constitución que hoy existe y que abarca a todo el Estado y los Derechos Humanos, de carácter universal. No en balde se incluyó, a petición de algunas organizaciones el término de derechos Humanos en el nombre de la materia de Primaria.. Si ese no fuera el marco, sería denunciable(ver resumen del borrador)

Desde este punto de vista la educación para ciudadanía es algo que deben asumir las administraciones públicas en un estado democrático, porque es su obligación inherente. La cuestión es si dejándola relegada a la impartición en algún curso y en una materia está cumpliendo esa obligación (hay quien dice que más vale “pájaro en mano”), o si haría falta que impregnara todo el Sistema Educativo: sus materias, sus actividades, sus interrelaciones con la sociedad y las organizaciones sociales, etc. Algo de eso ya decía la UNESCO.

A pesar de todo hay quien proclama la objeción de conciencia en esta materia por considerar que las administraciones públicas del estado no pueden formar a su ciudadanía dentro de la Constitución y los Derechos Humanos. No lo hacen en aras de exigir planteamientos más globales, sino para reclamar para las religiones, el derecho único (de carácter, por tanto, fundamentalista) sobre la formación ética de las personas, por encima de la sociedad y de las familias, repudiando todas las opciones distintas ante la vida, el matrimonio, la orientación social,…Pero ¿no se trata del derecho de todo el mundo a su diversidad? O ¿sólo valen las opciones “bendecidas”

Como por encanto, hemos visto los días pasados el nacimiento de una nueva “asociación juvenil” a nivel de estado que, reuniendo a 100 personas en una manifestación convocada para toda España en Valladolid, ha tenido una cierta repercusión en la prensa, incluso nacional. Casualmente su nombre tiene que ver con “el boicot a las clases”. Achacan a la propuesta de Educación para la Ciudadanía el ser “doctrina socialista”. ¿No era la Constitución y los Derechos Humanos algo universal? ¿Si están contra de eso, qué proclaman?…


Breve de Concejo Educativo de CyL


+ breves de Concejo

¿Asumir problemas o esconder la cabeza?

Parece que está de moda hablar de problemas de convivencia en los centros educativos. Habría que analizar el enfoque, “escandaloso” “novelesco” que le están dando los medios de comunicación y los efectos que produce, pero eso lo dejamos para otra ocasión. Hoy haremos referencia a una noticia aparecida en El País del día 2 y el 3 de este mes de octubre. Se hablaba allí del caso de una profesora de un centro concertado que, pese a las amenazas de su jefe de estudios y del director (y a la vez empresario), de echarla de su trabajo, decidió denunciar y apoyar las declaraciones a la policía de que dos alumnos del centro estaban sufriendo maltrato en casa (con señales en el cuerpo) y había acudido a clase en algunas ocasiones habiendo ingerido cocaína. Parece ser que esta profesora ya había intentado que se tomaran cartas en el asunto. La dirección del Centro, ahora, ha cambiado (según aparece el día3), pero el hecho sigue siendo el mismo.
¡Qué diferencia entre la actitud de esta profesora y de la dirección-empresa del centro!. Qué distancia en la solución de problemas de convivencia entre quien los reconoce y trata de enfrentarlos y entre quien intenta negarlos, como si tapándolos dejaran de existir. Haciéndolos frente no se asegura que se resuelvan, pero ocultando su existencia seguro que no.
Es cierto que en los problemas de convivencia habría que diferenciar tipologías, porque el papel de los Centros no es el mismo. Por un lado, están aquellos problemas que se generan en el espacio escolar y sobre los que la dinámica y planes de convivencia, participación y estilos de comunicación son fundamentales. Por otro, aquellos que se generan desde afuera (familias desestructuradas, violencia doméstica, abandono, violencia en el barrio…) que el centro no provoca (o en él no se evidencian) pero que se ve afectado (y que en muchos casos da lugar a nuevos problemas de convivencia).
El caso que nos ocupa sería un ejemplo correspondiente a la segunda tipología. A pesar de todo, precisamente por ser parte afectada, el Centro está implicado en estos problemas de convivencia y ha de actuar sobre ellos. Por ejemplo, no es igual dejar a este alumno solo ante su problema, cuando está en el aula que diseñar intervenciones específicas como una especie de tutoría más individualizada.
Por supuesto, en estas situaciones de tipo “social” o externo, la actuación escolar no debería ir aislada, sino complementada por los servicios sociales del Ayuntamiento, incluso, a veces, los juzgados y otra serie de profesionales que existen alrededor de estas problemáticas. Claro que, actuar en coordinación no significa emitir informes de aquí para allá, sino abordar un problema social. En este sentido parece positivo, de partida, que en algunas Comunidades Autónomas como CyL se hayan organizado Comisiones provinciales de convivencia (con participación de Justicia, Educación, e incluso Policía y con una cierta, aunque pequeña, participación social). No obstante habría que preguntar qué pasaría en casos como éste, en los que quien ha de actuar de forma coordinada es el Centro y los Servicios sociales relacionados con la familia. ¿Se quedaría la cuestión en informar? ¿Podrían intervenir más allá de la mera labor policial y de forma preventiva si no se asume y declara el problema?. No parece recomendable que la política sea esconder (aunque haya quien lo encuentre rentable).
Por último y sólo como referencia añadida respecto al artículo del País. ¿No parece que el centro al que se refiere se trata de un centro público? ¿Por qué hasta el penúltimo renglón no aparece que el Centro es concertado? ¿Si se tratara de un centro público hubiera aparecido en el titular, como en otras ocasiones?


Breve de Concejo Educativo de CyL


+ breves de Concejo

Nuevo curso ¿viejos problemas?

Comenzó un nuevo curso. ¿De qué se hablará en este nuevo periodo? Recogemos algunas preocupaciones de los medios de comunicación, en papel y digitales, aparecidas durante el mes de septiembre, para ver si así nos hacemos idea de los debates que nos esperan.

Para empezar dos ideas se han repetido en muchas publicaciones, en toda España y también en CyL: el aumento el alumnado y, dejando claro, que gracias a la inmigración, que es ya una realidad ineludible en éste ámbito. ¿Cuál es el reparto por redes publica-privada de este alumnado? En el artículo “compensar desigualdades de El País de 11 de IX, leemos: “Los centros públicos acogen el doble de proporción de alumnos inmigrantes que la concertada (financiada por la administración) y la privada, y en las cifras de la privada se incluyen todos los alumnos de los liceos franceses o italianos, los del colegio alemán o los de los colegios ingleses de Baleares”.

Ha aparecido ya un tema grave de convivencia, en los mismos exámenes de septiembre, que tuvo como víctima una chica de 12 años en Burgos. El tema ha estado cruzado de (o ha servido de base para publicar) medidas que, sobre convivencia en los centros, está poniendo en marcha la Junta (que comentaremos en el futuro) y artículos de acoso escolar supuestamente generalizado. ¿Qué tipo de cobertura informativa se está dando últimamente al tema? ¿Para qué?.

Otro de los temas que este mes ha suscitado más polémica en “los papeles”, han sido los resultados de un nuevo estudio de la OCDE y los malos resultados en España. Se habla en él de titulaciones y abandonos, como si fueran cantidad de coches que salen de una fábrica. ¿Alguien se fija en todo caso en el por qué los abandonos?. Desde el PP se echa la culpa al gobierno, como no podía ser menos y Mercedes Cabrera habla de que lo conseguido deberá corresponder a la consecuencia de los años de gobierno del PP.

Otros temas han aparecido en septiembre en diversos medios, de forma más esporádica y, en algunos casos, con un sesgo claro, dependiendo del medio en que lo han hecho. Por ejemplo el anuncio de grandes manifestaciones por la CONCAPA, para pedir más “libertad de centros” u objeción de conciencia frente a la nueva “educación para la ciudadanía. Lo hace, de nuevo, apoyada por la jerarquía católica (El obispo de Málaga dice en Fuerteventura digital” que la “Educación para la Ciudadanía” es “una intromisión inaceptable del Gobierno”) En segundo lugar el anuncio de recurso de inconstitucionalidad de la Religión confesional por IU. Por otro lado también los sindicatos han anunciado movilizaciones por “incumplimientos “ y exigen más inversiones. En cuarto lugar el desarrollo de la LOE que tendrá lugar este curso y, por último, alguna pequeña referencia, en CyL , al desarrollo del futuro estatuto y sus aspectos educativos.

A partir de ahí temas característicos de un principio de curso: libros de textos, gastos. De lo primero se habla de la gratuidad o no, dónde la hay, el aumento de precio. Se pone poco en duda su forma de uso y el negocio que supone, tal y como está “montado”. Respecto a los gastos al empezar el “cole”, un poco de lo de siempre (aunque este año se ha insistido menos ¿no?): se da un gasto medio sin contar que uniformes y otras supuestas necesidades sólo los hay en la privada (recordar aquí que cuando un canal de televisión lo dijo el curso pasado “se le echaron encima”)

Por cierto no se habla mucho de los centros que aun está “patas arriba” con el curso empezado, ni de los que ni siquiera han tenido las mejoras que necesitaban, ni del profesorado que falta con el curso empezado o el que acaba de llegar y no ha dado tiempo a que se prepare nada. Esas son cosas de “pasillos” y centros pero no salen de ahí demasiado.

En fin, buen curso, que tema ya va a haber, seguro.


Breve de Concejo Educativo de CyL


+ breves de Concejo