Soy una estudiante de primero de Educación Infantil en la UAB de Barcelona y la semana pasada acabé mi periodo de prácticas. Estuve en una escuela concertada de perfil metodológico tradicional y lo que vi allí era muy distinto de lo que he leído en el artículo.
La verdad es que meresulta extraño pensar que los alumnos de P-3 que yo conocí sean capaces de trabajar todo el curso a partir de un proyecto. Pero meencanta esa idea. Creo que esta forma de trabajar es un gran estímulo para el alumnado, e incluso para los maestros/as y los padres. El modelo jerárquico cambia y ya no hay una pirámide en que la profesora es lo más importante, sino que se ha convertido en una superficie plana donde todos los elementos (alumnos, maestros, padres, contenidos...) tienen la misma importancia.
Lo más bonito de todo esto es que se le da la oportunidad a los niños/as de sentirse autónomos, d confiar en sus posiblidades, de crecer en su infancia y de madurar (a su nivel).
Espero que dentro de poco esta metodología se implante en muchas más escuelas, ya que sería muy positivo.